“...es muy reseñable el gusto del autor por la renovación del tratamiento formal de las figuras. Renovación que se produce de dos maneras desconcertadamente opuestas. De un lado, muchos de los elementos conservan su tratamiento original, como en el caso de los Nenúfares de Monet, usados como un horizonte que hace las veces de telón en la obra La piscina del señor Monet y que conserva o reproduce, el emplaste de óleo tan característico del movimiento impresionista. O el Grito, del Noruego Edvard Munch en la obra Al ladrón, Al ladrón. Y por otro lado, el cambio de texturas y de practicas pictóricas, haciendo un especial hincapié en el uso de la descomposición de las formas en píxeles. Seguramente, este gusto por la tecnología y el ordenador viene de una dilatada carrera profesional en el campo del diseño grafico y la publicidad. Sea como sea, Lapuente, también usa este dominio en las diferentes técnicas de dibujo, pintura y descomposición de la imagen en píxeles, para dar otra vuelta de tuerca en ese juego de hacer extraordinaria, una escena protagonizada por unos personajes que conocemos de sobra y que ya estamos muy acostumbrados a ver....”

JORGE MARTÍN VILA

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